Diego Montón, militante indigenista,
reflexiona sobre la grave situación en Formosa
El sometimiento, la degradación, la
postergación y la injusticia son grandes deudas que históricamente ha tenido
Argentina para con los pueblos aborígenes. Hoy, en Formosa, el nivel de
represión e impunidad ha cruzado límites insospechados, todo bajo la pasividad
intolerable del gobierno de Gildo Insfrán.
Un rápido repaso en los últimos tiempos
nos permite encontrarnos con muchos, demasiados casos como para tomar seriamente
los intentos de justificación del mandatario provincial, reduciendo todo a
“simples accidentes” o “peleas entre borrachos en boliches”.
Veamos: desde la muerte de Roberto López
en noviembre de 2010 hasta la de un niño de seis años en mayo de 2013, en Formosa
y Chaco nueve integrantes de distintas comunidades originarias fueron víctimas
de “accidentes” o directamente fueron asesinados a golpes y a tiros. A todo
eso, deberíamos agregarles unos cuantos hechos más de golpizas terribles como
la que sufrió el hijo del líder qom Félix Díaz y que hizo que el propio qarashe
pusiese en duda su continuidad en la lucha por las tierras y los derechos que
legítima e históricamente les corresponden.
Sobre esta situación angustiante,
Diego Montón, del Movimiento Nacional Campesino Indígena, sostiene que “se
evidencia que en distintos sectores, que no son tan minoritarios, se apuesta a
la violencia como método para mantener sus privilegios. Ven en la tierra
una mercancía que tiene como principal objetivo la ganancia, y cuando
surgen expresiones que contradicen esa mirada, con una lectura de la tierra
como una cuestión social, como una herramienta de la vida, aparece la represión
con distintos mecanismos. Hemos visto actuar a la policía fuera de todo
protocolo, de forma brutal e irracional, y también fuimos testigos de la
aparición de grupos paramilitares sembrando la violencia y el miedo”.
Félix Díaz es la cara visible del
movimiento indígena que reclama derechos ancestrales, fundamentalmente
relacionados con la posesión de la tierra. El líder tiene una larga y triste
historia de atentados contra su persona. Según sus propias palabras, en 2006 un
sicario paraguayo fue contratado para matarlo, cosa que no pudo hacer porque
Díaz se encontraba trabajando en el monte. Un año después, un auto verde lo
atropelló cuando iba en bicicleta por la ruta, y en 2012, otra vez fue
impactado en la ruta cuando manejaba una moto y lo dejaron inconsciente tirado
a la vera del camino. Una vez recompuesto, se dirigió al hospital, donde
curiosamente, policías lo esperaban para pedirle los papeles del vehículo.
“La violencia ejercida dentro de las
mismas comunidades es una práctica que tiene mucha historia en nuestro país,
llevada a cabo por poderes feudales que quieren seguir imponiéndose en base al
miedo y el amedrentamiento. Lo de Insfrán se analiza como una fuerte respuesta
de ese caudillo a lo que se había logrado en cuanto a la firma del protocolo de
seguridad entre el Ministerio de Seguridad, la Secretaría de Derechos
Humanos de la Nación
y la comunidad La Primavera ,
y que la Provincia
tuvo que terminar firmando casi por obligación. Pocos días después del acuerdo,
agreden salvajemente al hijo de Díaz” sostiene Montón.
Díaz sostiene que el gobierno provincial
lleva a cabo una estrategia de división en el seno de la comunidad, y que
además saca las fuerzas de seguridad, dejando el terreno como una virtual zona
liberada.
Lo cierto es que, por la extrema
violencia desatada y por la tenaz lucha qom, la situación ha ganado lugar en
los medios de comunicación y así es que cada vez son más las voces que se suman
a la causa. Días atrás, el premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel, junto a Madres
de Plaza de Mayo-Línea Fundadora y distintas agrupaciones de derechos humanos,
firmaron un documento solidarizándose con la cruenta actualidad que viven los
hermanos formoseños. El texto habla sobre “el inconcebible nivel de agresión e impunidad con que se mueven
determinados sectores afines al poder en contra de esta comunidad qom, que
viene luchando por la recuperación de su espacio territorial".
Mientras los hechos
cada vez son más evidentes, el gobierno formoseño deslinda responsabilidades de
manera burda. “La golpiza fue solo
una pelea entre muchachos que estaban bebiendo”, señaló el ministro de gobierno
provincial, Jorge González, en relación a la agresión sufrida por Abelardo
Díaz.
En enero de este año,
Daniel Asijak, sobrino del líder, falleció tras ser atropellado por un auto
cuando manejaba su moto. Para el gobierno, fue un accidente mientras el joven
qom manejaba alcoholizado.
Demasiadas excusas
para muchas muertes….
Para el cierre, Montón explica que “el
poder en la parte más rancia del feudalismo local ahora se ve aún más
influenciado y fortificado por la llegada de capitales transnacionales
que encuentran como principales aliados a este tipo de caudillos. Frente
a la densidad y los argumentos políticos y culturales del reclamo qom se reacciona
de una manera muy violenta. Lo importante de esta lucha es que hoy, la gente
sabe quién es Félix Díaz, sabe cuál es el reclamo que hacen las comunidades
aborígenes y entiende cuáles son los derechos que les han sido quitados”.

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