PAPPO, EL INMORTAL
Es tan
fácil y tan difícil a la vez resumir los sentimientos y la devoción en seis
palabras….. Pero se puede. Si no, tenemos el más claro ejemplo con el grito
desgarrador y visceral de “y dale Pappo, dale dale Pappo”. Seis palabras, una
declaración de principios.
Andá a
saber qué designios se toman en cuenta para distribuir el carisma. Un tipo feo,
rústico, de carácter impredecible, es nuestro héroe. ¿Será quizás por eso?.
¿Porque su fama de indomable lo hacía un ser casi no terrenal?. Quizás.
Que
tocaba bien la viola, la pucha….. Pero estoy seguro que hay cientos de tipos
que tienen esa facilidad. Entonces, ¿por qué Pappo?. Porque el loco tenía esa
magia de la que los demás carecían. ¿O no es eso lo que hace que alguien
sobresalga en cualquier orden de la vida?
Su
punto cúlmine de “nene malo” llegó a comienzos de los ’80 con Riff. En
realidad, Riff canalizó toda la violencia, la represión y las ganas de
expresarse de un montón de pibes que, de repente, se encontraron vestidos de
cuero y con tachas. Cada recital de Riff era quilombo asegurado, con la
consiguiente presencia policial. Así fue que para el ’83, la banda estaba fuera
de acción acorralada por los desmanes de sus fans.
Volvió
varias veces, con los integrantes originales y con otros. Siempre estaba él.
Porque él era Riff.
Podemos
coincidir en que Riff era Pappo-Vitico-Michel y Boff. Pero Pappo era Riff. De
hecho, es utópico pensar en un retorno del grupo sin su alma.
Transitó
etapas de las buenas y de las otras. Tocó blues, hard rock, heavy metal.... pero el público, su
público, siempre estuvo. Básicamente, porque lo iba a ver a él, más allá de los
estilos musicales.
Todavía me acuerdo del día que me enteré de su desaparición
física. Y digo así, porque Pappo nunca morirá. Se habrá ido de este mundo, pero
en nuestros corazones siempre va a estar. Recuerdo que no lo podía creer.
Patente patente, tengo la placa roja de Crónica con las letras catástrofes: “Se
mató Pappo”. Y yo, como un boludo, sentado frente a la pantalla mirando
atónito, sin creer (o sin querer creer) lo que pasaba.
¿Y el sepelio?. Te juro que se me cayeron unas lágrimas al
ver un cementerio copado por motoqueros y metaleros. Tipos de negro por
todos lados, arriba de los panteones, entre los nichos. Todos allí reunidos por
él.
Cuando llamaron a Vitico y a Michel, sonaron ovaciones.
Claro, mirá estos dos nenes si no tienen aventuras para contar, experiencias y
anécdotas compartidas.... Porque se agarraron a las piñas, se putearon, pero
siempre se volvieron a juntar para darnos más Riff.
Y si vas a un motoencuentro y no encontrás algo relacionado con Pappo, no es un motoencuentro. Es como ir a un concierto metalero y que no haya siquiera una reminiscencia de lo que él legó.
Y hoy ponés un DVD, un CD, ves un video…. Y ahí está el
grito de guerra. “Y dale Pappo, dale dale Pappo”. Simplemente para demostrar
que la semilla germinó. Que pasan los años pero seguimos ahí, emocionándonos
con cada cover, con cada recordatorio, con cada mención….
Fuente de inspiración de tantos músicos, paradigma para
otros. Fue, es y será Pappo….
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