miércoles, 13 de noviembre de 2013

13 de noviembre 2013
¿QUIEN SE ACUERDA DE ELLOS?
La grave situación de los neuropsiquiátricos contada por testigos directos

Desde hace mucho tiempo, se sabe de la situación crítica de gran parte de los hospitales neuropsiquiátricos del país. Es conocido, pero no se hace nada. Tienen que aparecer los medios de comunicación para que se tomen cartas (mínimas, por cierto) en el asunto.
Meses atrás, la legisladora Liliana Montero hizo pública una serie de fotos que graficaba claramente la situación imperante en la colonia Alborada de Bell Ville, reduciendo a condiciones infrahumanas a los internos. A partir de allí, se destapó la olla y se supo que la crisis no sólo estaba allí, sino también en el hospital Vidal Abal de Oliva y en muchos otros.
Como suele ocurrir, rápidamente las autoridades de turno empezaron a buscar responsables,  prometer soluciones urgentes y demás mentiras que se prestan para estos casos.  Hubo traslados de pacientes, llegada de materiales……pero muy poco cambió.
“No hay palabras para expresar lo que el estado hace con las personas en situación de vulnerabilidad” dice Montero.  “Yo le digo al personal que tiene que trabajar en estas condiciones que los compadezco. Es indignante. Acá hay una grave violación a los tratados internacionales de derechos humanos”.
El licenciado Gustavo Calzolari es miembro de la Multisectorial en Defensa de la Salud y trabajador de la institución bellvillense. A un par de meses de haber trascendido la noticia estima que “todo sigue, pero para peor.  Las obras son realmente muy lentas y se trabaja casi en forma simbólica. Los arreglos son mínimos, y para empeorar, se han hecho aberturas que hoy en día producen que las bajísimas temperaturas enfermen a los pacientes”.  El profesional también dice que “no es bueno trabajar cerca de los enfermos con maquinaria eléctrica, porque hay que tener en cuenta que los internos son como niños, y muchas veces no tienen conciencia del peligro. Es por eso que las obras deberían hacerse con la máxima celeridad posible”.
Pacientes de la Colonia Alborada fueron trasladados a Cruz del Eje por un plazo no estimado. Al respecto, Calzolari asegura que “acá se habían formado vínculos afectivos que se rompieron con los traslados. Y no sólo hablo de parejas de internos, sino también de una relación de cariño que hacía que los enfermos trataran de “mamá” o “papá” a los profesionales. Nadie pensó en eso, y subieron a los pacientes a un micro y se los llevaron sin darles explicaciones. Así es que poco tiempo después se dieron síntomas inequívocos de tristeza, como la baja de peso de varios internos, e incluso de regresiones en los tratamientos”.
La doctora Graciela Gagliano trabaja en el hospital Emilio Vidal Abal y expresa que “la situación aquí no es mejor que la que se da en otros centros. Para que tenga una idea, trabaja un grupo de diez psiquiatras para 700 pacientes. A partir de la divulgación del problema de la salud mental en el país, se incorporó gente, pero en su mayoría son pasantes que no están adaptados y no tienen la experiencia necesaria para trabajar en estas condiciones”.
Sobre el seguimiento que requieren los internos, la profesional dice que “la ley de salud mental dice que los enfermos deben ser evolucionados diariamente. Yo me pregunto cómo se puede hablar de evolución con un psiquiatra cada 70 pacientes”.
En cuanto a las condiciones edilicias, Gagliano sostiene que “la situación del Vidal Abal es pésima. Se hicieron remodelaciones mínimas e insignificantes. Pero hoy en día, los pacientes no tienen colchones en condiciones, tampoco sábanas; la comida es pésima…. Entonces me indignó de sobremanera escuchar a las autoridades provinciales decir que se enteraron de todo cuando estalló en los medios”.
Pasaron algo más de dos meses de la denuncia y los ecos se acallaron. Sin embargo, los profesionales dicen que todo sigue igual. ¿Habrá que esperar hasta que otra vez los medios de comunicación se ocupen del tema para lograr mejores condiciones de vida para los internos?.

No hay comentarios:

Publicar un comentario